El Congreso de Bolivia aprobó sorpresivamente un proyecto que autoriza la celebración de un referendo para confirmar o revocar el mandato del propio Presidente de Bolivia, así como del vicepresidente y nueve gobernadores, la mayoría de ellos de la oposición. La votación debe realizarse en un plazo de 90 días.
Sin duda, esta es la primera consecuencia tangible del referendo autonomista realizado hace menos de una semana en Santa Cruz y constituye un obstáculo para la continuación del proyecto político de Evo Morales.
Navegando sobre las aguas de la victoria alcanzada por los partidarios de ese referendo, la oposición en el Congreso boliviano, que es mayoría, ha tomado la decisión de desempolvar un proyecto de referendo revocatorio que había sido presentado por el propio Presidente Evo Morales hace menos de seis meses y que se encontraba congelado.
Este movimiento del Congreso se produce en un momento de gran tensión política, y solo unos pocos días después de la celebración del referendo autonómico en Santa Cruz, que resultó desfavorable a los intereses de Morales.
Además, se produce en momentos de una gran polarización entre el gobierno y las fuerzas de oposición que no ha podido ser desactivada ni por la Iglesia, ni por mediadores internacionales como la OEA.
El Presidente ha dicho que acepta el referendo revocatorio sin ninguna restricción, aunque sin duda este representa un viraje en la agenda pública que le resta maniobrabilidad al gobierno, en momentos en que intentaba conducir los resultados del referendo autonómico por el camino de la nueva constitución boliviana.
Ahora, el conflicto político se canalizará a través de una campaña a favor y en contra de la permanencia de Morales en el poder.
Morales y su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS) se han mostrado confiados de poder conservar el poder.
Uno de los principales aliados de Morales en la región, el Presidente del Venezuela, Hugo Chávez, ha acusado al gobierno de los Estados Unidos de orquestar un movimiento separatista en Santa Cruz, y ahora ha ofrecido todo su respaldo a Evo Morales en la nueva coyuntura.
Para que la revocatoria del mandato de Morales llegue a ser efectiva se requiere que los votos a favor en esta oportunidad superen el 53,7%, que corresponde al porcentaje de votos por los cuales resultó elegido en 2005. En caso de que su mandato sea revocado, Morales debería convocar a nuevas elecciones en un plazo de tres a seis meses.
Algunos analistas se preguntan este momento cómo afectará la convocatoria del referendo revocatorio la aplicación del nuevo estatuto proclamado en Santa Cruz el pasado domingo y a los referendos autonomistas que Beni, Pando y Tarija tienen previsto celebrar en junio.




