El Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, que el próximo 1 de julio asumirá la presidencia semestral europea, se ha propuesto durante su mandato alcanzar un acuerdo en el seno de la Unión Europea (UE) sobre una política común de inmigración que incluye la emisión de un “contrato de integración”, que desde ya ha generado polémica e interrogantes de parte del Gobierno de España.
Entre las propuestas que el Gobierno francés plantea a sus socios en el documento que ha elaborado, y que ha sido filtrado por Financial Times, está la instauración de un “contrato de integración” en el que los inmigrantes se comprometan a aprender la lengua del país de acogida, así como los valores nacionales y europeos, entre los que se cita la igualdad de sexos y la tolerancia religiosa.
El documento también propone reforzar la lucha contra la inmigración clandestina, reforzando los controles de entrada y mejorando los mecanismos de expulsión de los inmigrantes irregulares. El texto rechaza la potestad de decidir de forma unilateral regularizaciones masivas y hace hincapié en el reforzamiento de la agencia europea de protección de las fronteras exteriores. Asimismo, su objetivo es pactar una definición común del derecho de asilo e impulsar las políticas de ‘codesarrollo’ en beneficio de los países emisores de emigrantes.
El Gobierno español rechaza “contrato de integración” propuesto por Francia
El secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, explicó ayer que España considera que la inmigración es un “fenómeno positivo” y que hay que ser “cuidadoso con los obstáculos que pueden convertirse en pretextos para dificultarla innecesariamente”.
España rechaza el contrato de integración propuesto por Francia. “Aprender el idioma del país es un deber para los inmigrantes y de la Administración para que eso se pueda realizar”, dijo López Garrido, si bien se mostró contrario a introducir un examen de lengua de entrada.
En la presentación del nuevo libro del juez Baltasar Garzón, La línea del horizonte, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró que la inmigración no ha de controlarse mediante la puesta en marcha de “leyes más duras” ni con “discursos henchidos”, ya que ambas respuestas son “simplemente una terapia tranquilizadora en un momento coyuntural”. Zapatero rechazó que en la UE haya estados que “corran por delante, en solitario a la hora de establecer decisiones” y ha defendido un sistema de cooperación común.
El Gobierno francés y el Ejecutivo español llevan cuatro meses estudiando una propuesta común para un pacto sobre inmigración y cuyo borrador es el texto francés, que fue enviado a España en el mes de enero. EL PAÍS destaca que una confidencia del presidente francés, Nicolas Sarkozy, al líder del PP, Mariano Rajoy, frustró el apoyo del Gobierno a ese proyecto.
Al parecer, el proyecto había sido expuesto el pasado 10 de enero al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien pidió que no se hablara del mismo hasta pasadas las elecciones. Una semana después de verse con Sarkozy, Rajoy explicó en plena campaña electoral su propuesta de crear un contrato de integración.
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