Hillary Clinton obtuvo ayer en Puerto Rico su última victoria en las primarias demócratas de Estados Unidos, que concluyen mañana. Con el 90 por ciento de los votos escrutados, Clinton ha obtenido el 68 por ciento y Obama el 32%, con una diferencia en votos de algo más de cien mil. De los 2,3 millones de puertorriqueños con derecho a voto acudieron a las urnas algo más del 15%, una participación muy por debajo de la prevista.
Clinton destacó que ha recibido alrededor de 17,6 millones de votos, unos centenares de miles más que Obama, y ha ganado además en los estados considerados determinantes en las elecciones de noviembre. Pero tras la decisión de los dirigentes demócratas, adoptada en el Comité Nacional de su partido, en la que se reduce a la mitad el valor de los votos de las elecciones penalizadas de Florida y Michigan, Obama acumula un total de 2.051 delegados y Clinton dispone de 1.877 delegados.
Aún sumando los 40 delegados puertorriqueños obtenidos se queda lejos de los 2.025 delegados necesarios para obtener la candidatura del Partido Demócrata. Clinton ha conseguido reducir la diferencia en el número de delegados pero de manera insuficiente y Obama está cada vez más cerca de obtener la candidatura presidencial demócrata.
La senadora por Nueva York, sin embargo, no se rinde e insiste en reclamar a los “superdelegados” de su partido que tengan en cuenta que ella ha obtenido más votos populares que ningún otro aspirante.



