Sorpresivamente, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, rectificó la tipificación como delito de la inmigración ilegal. “Personalmente creo que no se puede perseguir a nadie por permanecer irregularmente en nuestro país condenándolo a una pena, pero sí puede ser una agravante si se comete un delito”, afirmó Berlusconi.
El presidente italiano hizo la afirmación, que va en contravía del proyecto que él mismo presentó para la aprobación del Consejo de Ministros el pasado 21 de mayo, poco después de reunirse con el Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy.
La decisión de Berlusconi tomó por sorpresa a su gabinete y al Parlamento, que ahora deberá rechazar el proyecto con la política revocada que había presentado el gobierno.
La sanción que ahora propone Berlusconi, consistente en el agravamiento en un tercio de la pena para los inmigrantes que sean condenados, ya se encuentra en vigor y también ha generado rechazo internacional.
Berlusconi también se había reunido brevemente con el Presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero. El gobierno español recientemente había expresado su desacuerdo con la nueva política migratoria italiana.
“Seguramente no estaremos de acuerdo en todo”, admitió Zapatero, tras invitar a Berlusconi a trabajar juntos para abordar este problema. La aprobación de un pacto sobre inmigración es uno de los principales temas que Sarkozy ha incluido en la agenda de la presidencia francesa de la UE, en el segundo semestre de este año. El presidente francés ha eludido criticar las reformas italianas pero, en una entrevista en La Repubblica, incidía en el fortalecimiento de la agencia europea de fronteras, Frontex, y en la renuncia a las regularizaciones masivas, como la que realizó España en 2005.
Vía | El País




