Por: Camilo Galán / Opinión
La visita a Colombia de John McCain, el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, puede verse como una jugada original en la campaña gringa.
McCain quiere presentarse como un ejecutivo que conoce de primera mano los intereses de seguridad nacional de su país, en el terreno, y devaluar a su contrincante Barack Obama, a quien quiere hacer ver como políticamente inmaduro e inexperto en estos temas.
Además, quiere reforzar su compromiso con el libre comercio, y en particular con el TLC con Colombia. Precisamente, mientras McCain llegaba a Colombia, su campaña lanzaba un mensaje publicitario de apoyo al TLC para ser difundido por Internet. En este punto también está subrayando su diferencia con Obama, quien se ha mostrado abiertamente en contra de dicho tratado.
Algunos analistas también mencionan que McCain quiere mostrar un caso “exitoso” de la política de seguridad gringa, dada la dependencia que tiene la política de seguridad de Uribe del apoyo financiero, técnico y político de Estados Unidos. Entre comillas, porque en el país suramericano el área de cultivos de coca ha aumentado y la “guerra contra el terrorismo” está lejos de concluir.
Lo cierto es que McCain pisa un terreno pantanoso con esta visita, como se lo hizo ver hace pocos días Human Rights Watch, cuando le pidió que no se tragara completa la versión oficial colombiana y viera los riesgos de quebrantamiento institucional que existen en Colombia. Por esta razón está en el campo de las probabilidades que en los próximos días grupos afines a Obama entren a cuestionar la oportunidad y validez de la visita de McCain a Colombia.
Aunque la jugada de McCain es original, no suena muy sensato que un candidato gringo utilice a Colombia para hacer campaña en estos precisos momentos, justo cuando hay tal desbarajuste institucional y cuando Uribe se está saliendo de las reglas democráticas. McCain le apuesta a la ignorancia del electorado en asuntos de América Latina y a que esas “sutilezas” (los escándalos políticos colombianos) no lleguen a oídos de sus electores. Tal vez tenga razón, pero es innegable que está arriesgando.
Se ha dicho, además, que McCain quiere mostrar que a él sí le importa América Latina. Así lo han dicho asesores de la campaña de Obama. En realidad la vista a Colombia y México tiene también un valor simbólico, que puede llegar a tener un impacto electoral entre la población hispana, especialmente después de que el candidato republicano prometió la semana pasada, en privado, una reforma migratoria.
En este punto, lo que resulta increíble es que todavía existan electores hispanos que crean este tipo de promesas, después del fiasco de Bush frente al tema migratorio.
Por otra parte, como le dijo el periódico colombiano El Tiempo ayer: Uribe tenía el desafío de manejar con pinzas la vista porque, aunque son muy afines ideológicamente, las encuestas van dando como puntero a Obama. Por tal razón Uribe subrayó el carácter bipartidista de la relación bilateral, cuidando de esta forma no desairar a Obama, y evitó -desde el punto de vista protocolario- darle un carácter presidencial a la vista.
No se puede perder de vista que en esta visita coinciden los intereses políticos republicanos y los intereses económicos particulares de unas compañías que buscan beneficiarse del TLC con Colombia y a quienes poco les importan asuntos como el fracaso de la política anti-drogas, el pobre desempeño de AUV en derechos humanos o el quebrantamiento del orden institucional.
Importantes asesores de McCain como Charlie Black, Kirk Blalock y Peter Madigan, entre otros, tienen lucrativos vínculos con compañías que hacen lobby por el TLC con Colombia o son socios de compañías que han sido contratadas por el gobierno colombiano para hacer lobby en su favor. Madigan, por ejemplo, es socio de una firma de relaciones públicas que ha recibido honorarios del gobierno colombiano para lavar su imagen y la de Uribe en EE.UU.
Por último, los republicanos necesitan subirle la temperatura a la opinión pública gringa en su miedo a la amenaza del terrorismo. El miedo juega un papel crítico en la elección de McCain. Como lo dijo uno de sus asesores en temas de seguridad y defensa hace dos días, “un escenario como el del 9-11 sería muy favorable para su elección”. Después ofreció disculpas por la metida de pata, pero ya los medios de comunicación habían reproducido sus declaraciones y recordado la relación que existe entre amenaza, miedo y votos para los republicanos.
En alguna medida McCain alimenta este miedo con su visita a Colombia cuando menciona la lucha contra el terrorismo que lleva a cabo Uribe y cuando se muestra como un “duro” por ir a Colombia, un país que aún se asocia internacionalmente con violencia y narcotráfico.
Como nota al margen, vale la pena hacerle seguimiento a ese aspecto de la campaña gringa y ver cómo comienza a coincidir un deterioro de la situación en Afganistán con el final de la campaña. Veremos cuántas veces se encienden las alarmas antiterroristas de aquí a noviembre.
Entre más asustados estén los gringos, mayores serán las probabilidades de triunfo del senador McCain.





July 2nd, 2008 at 9:34 pm
que ingrid cuantos años no yebaba secuestrada este mensage es de una niña que todos los dias ve caracolo noticias me gusto que allan encontrado a ingrid