Impulsada por el incremento en los precios de alimentos y energía, la inflación llegó en junio a 5.26 por ciento anual, la más alta desde noviembre de 2004, aunque no refleja el impacto del mayor costo de la gasolina, que entró en vigor la semana pasada. “Todavía esperamos niveles más elevados”, opinó un analista. El Banco de México reportó este miércoles que los consumidores han resentido alzas en el último año de 52 por ciento en productos como el arroz, o de 53 por ciento en el caso de los aceites comestibles.
“La inflación se disparó arriba de 5 por ciento, presionada por el alza en los precios de alimentos y energía”, comentó Ricardo Aguilar Abe, analista de Invex. “Todavía esperamos que la inflación alcance niveles más elevados, sobre todo en septiembre, cuando se presente el aumento en las colegiaturas”, agregó. Otro experto, Luis Flores, de Ixe, consideró que el crecimiento promedio de los precios “es alto y hay incertidumbre si ya se llegó al pico”.
El dato de la inflación en junio superó el tope máximo que el banco central anticipó que ocurriría este año de 5 por ciento. Este nivel de por sí ya era mayor al fijado a comienzos de 2008 por la autoridad monetaria que pronosticaba de 3 a 4 por ciento. El Indice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), indicador que mide el comportamiento de la inflación, refleja el promedio de los precios en el país.
Seguir leyendo | La Jornada




