Aún bajo el agua y los vientos de Ike, los cubanos salieron el miércoles a levantar escombros, despejar carreteras cortadas, reinstalar su tendido eléctrico y evaluar las pérdida que ya se pronosticaron “cuantiosas”.
Aún bajo el agua y los vientos de Ike, los cubanos salieron el miércoles a levantar escombros, despejar carreteras cortadas, reinstalar su tendido eléctrico y evaluar las pérdida que ya se pronosticaron “cuantiosas”.
