Los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea, reunidos ayer en Bruselas en la primera jornada del Consejo Europeo, impulsaron la convocatoria de una cumbre internacional en noviembre o diciembre en Nueva York, con la participación de los países del G-8 y las potencias emergentes, con el objetivo de refundar la arquitectura financiera internacional para prevenir futuras crisis, así como para restaurar la confianza entre los ciudadanos de que no se repetirán “las irresponsabilidades y los excesos del sistema”.
Los países del G-8 aceptaron el llamamiento de la UE y anunciaron en un comunicado la convocatoria de una reunión “en el futuro próximo” con el fin de aprobar “una agenda de reformas para hacer frente a los desafíos del siglo XXI”.
Los Veintisiete ratificaron también el plan de rescate bancario aprobado el domingo en París por los quince países del Eurogrupo. Siguiendo las directrices de este plan, los Estados miembros anunciaron ayudas de casi dos billones de euros para capitalizar con fondos públicos a los bancos en dificultades y garantizar los préstamos interbancarios.
El presidente francés, Nicolas Sarkozy, propuso que “ninguna institución financiera debe escapar a la regulación y a la vigilancia”. Según señaló, ahora es el momento de “pasar a la segunda fase”, que identificó con la reforma del sistema financiero internacional.
El primer ministro británico, Gordon Brown, que sugirió la revisión de los acuerdos de Bretton Woods en el marco del FMI y del BM, propuso la creación de un “sistema de alerta rápida para la economía mundial” que permitirá la identificación temprana de riesgos futuros para la estabilidad económica global. Brown también propuso que las 30 entidades financieras más importantes del mundo sean vigiladas por “colegios de supervisores” en los que participen las autoridades de todos los países en los que estos bancos tengan actividades. El tercer pilar citado por Brown consiste en aumentar la transparencia de los mercados.
El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, señaló la necesidad de iniciar una segunda etapa, que debe incluir la revisión de los sistemas de supervisión en Europa. Zapatero quiso dejar constancia, por un lado, del papel del Estado en la regulación de los mercados financieros y, por otro, de que en los debates del Eurogrupo se debe contar con el primer ministro británico. Precisamente, el jefe del Ejecutivo se reunirá mañana en Bruselas de forma bilateral con su homólogo británico, con quien analizará las medidas adoptadas por los países miembros de la UE ante la crisis financiera internacional.
El vicepresidente económico Pedro Solbes, se refirió a que “si alguna conclusión hay que sacar de la crisis es que hay que mejorar claramente la regulación y la supervisión para el futuro”. Solbes advirtió de que las medidas “no tienen un efecto inmediato”, sino que, según señaló, aunque “irán dando resultados, no se recobra la confianza de la noche a la mañana”. Para Solbes, el foro ideal para el diseño de este nuevo escenario financiero es la asamblea del FMI y del Banco Mundial.
Por su parte, la canciller alemana, Ángela Merkel, respaldó la celebración de la cumbre, al tiempo que reclamó que los países participantes “hagan propuestas y garanticen que la crisis financiera no se repita nunca más”. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, dijo que “la prioridad es mejorar la coordinación a nivel internacional y especialmente con EEUU”.
Fuente: La Moncloa
Etiquetas: Europa


