(ADN – Agustín Alcalá) Nada de Mr. Nice. Fuera con esa imagen de OBamby. Barack Obama ha decidido que será un presidente duro con los problemas y que no trasladará sus muebles a la Casa Blanca para hacer amigos. Y hará suyas esas palabras de Harry Truman cuando dijo que “si quieres un amigo en Washington… comprate un perro”. Y por eso además de a su mujer, a su suegra y a sus dos hijas se traerá un perro de Chicago. La decisión de contratar a Rahm Emanuel como jefe de gabinete es un aviso a sus amigos y enemigos que Obama se ha quitado la careta y que no quiere que le llamen más Sr. Bueno o que le confundan con un personaje de Walt Disney.
La reacción del único líder del Partido Republicano que sale reforzado de las elecciones del martes, John Boehner, el congresista de Ohio jefe de la oposición en el Congreso, ha sido una prueba de que los conservadores tiemblan. “Es irónica la elección de un presidente electo que ha prometido traer el cambio a Washington, un estilo de política más pacífico y un gobierno más ecuánime”.




