(El País) Los atentados de Bombay han cerrado aún más el cerco que la oposición conservadora ha impuesto al Gobierno indio con sus acusaciones de “debilidad” y “fracaso” ante el terrorismo. En estos días en que se celebran elecciones en seis de los Estados de la Unión India -hoy están convocados a las urnas 36 millones de personas en Rajastán-, las voces de decenas de miles de ciudadanos, que ayer abarrotaron el corazón de Bombay clamando “justicia”, fueron un duro golpe para la coalición gobernante, que lidera el Partido del Congreso. Mientras la marcha se desarrollaba en Bombay, la policía desactivó dos bombas en la estación de Victoria Terminus, uno de los lugares atacados por los terroristas hace una semana.




