(El País) La guerra del gas que enfrenta a Rusia y Ucrania ha pasado esta noche a un nuevo estadio tras el corte total del suministro hacia Europa a través de territorio ucranio mientras los protagonistas del conflicto se acusan mutuamente de haber cerrado el grifo. Hasta el momento, 16 países europeos -11 de ellos de la UE- se han visto afectados por la reducción de las exportaciones de este carburante en plena ola de frío y la situación es especialmente grave en Bulgaria, que depende de las importaciones desde Rusia en más de un 90%. Los domicilios de dos ciudades del este de ese país, Varna y Dobrich, ya no tienen combustible para poner la calefacción y la temperatura baja de los cero grados. Su vecina Rumania ha declarado el estado de emergencia y ha afirmado que tiene recursos suficientes de gas para 100 días.




