Los grandes medios de comunicación divulgaron hasta la saciedad el diagnóstico de la situación mundial hecho por el Foro Económico Mundial (FEM) en su reunión de este año. Es sombrío y coincide en muchos puntos con los diagnósticos hechos por el Foro Social Mundial (FSM) en sus sucesivas ediciones desde 2001. No interesa saber si el FSM tuvo razón antes de tiempo o si el FEM tiene razón demasiado tarde. Importa, por el contrario, reflexionar sobre el hecho de que el FSM no ha tenido la influencia o ejercido la presión que se desearía sobre los decisores políticos. Esto se debe, en parte, a una opción del FSM: la de ser un espacio abierto a todos los movimientos y organizaciones que luchan de forma pacífica por otro mundo posible, sin dejar que tal apertura pueda verse comprometida por decisiones políticas, nunca posibles de obtener por consenso.
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FSM: el año del futuro




