
Dmitri Medvédev, el presidente de Rusia, lleva ya 10 meses en el poder. Ese plazo ha bastado para avalar una guerra relámpago en Georgia, reconocer a dos regiones separatistas y modificar por primera vez la Constitución desde que se aprobó en 1993
Leer la noticia en El País (España) | Medvédev quiere marcar impronta en el Kremlin



