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Previsible: malas nuevas

La clase dirigente del mundo es numerosa pero extraordinariamente reducida frente al número de pobladores del planeta afectados por una crisis cada vez más devastadora. En los pueblos del centro de Estados Unidos la desocupación avanzó con mayor celeridad, y es posible ver a la población blanca haciendo filas para recibir la ayuda de desempleo que les entrega el gobierno. No ocurre lo mismo con los hispanos que no tuvieron empleo formal, y ahora forman contingentes en los que les dan de limosna algunos alimentos en las iglesias de esos poblados.

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