La de los buitres tal vez, y sin inyecciones millonarias de liquidez, sólo con una dosis de lógica. Las reses muertas en ciertos lugares y explotaciones se podrán quedar, como la ley natural dicta, a disposición de aves y demás especies carroñeras. Pero hay que tener prudencia; la exigen más de tres años de hambre impuesta a estas especies. El 24 de abril, el Parlamento Europeo aprobó la redacción de un reglamento que puede poner fin a la sinrazón. Y 22 asociaciones nos hemos hecho eco de esta buena nueva que garantizaría la vida de especies protegidas y la viabilidad económica de explotaciones ganaderas tradicionales.
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