En la novela de G. Orwell Rebelión en la granja, los cerdos, tras constituirse en casta dominante en el gremio de los animales que se habían sublevado contra sus dueños humanos de la granja, terminaron traicionando a éstos, encabezados por su jefe-cerdo Napoleón e infectados por el virus humano de la explotación y la desigualdad como sistema que antes habían combatido. Del “¡cuatro patas sí, dos pies no!”, se habían levantado sobre dos pies asimilándose con los antiguos explotadores de su pocilga. Esos cerdos habitaban en la Granja Manor.
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