“Tenemos la mejor marca que existe sobre la tierra: la marca Obama”. La voz de Desirée Rogers suena convincente y segura. Desde que desembarcó en Washington como secretaria social de la casa Blanca, todos coinciden en señalar su capacidad para la organización de actividades. No en vano la revista Vogue la definió en 2004 como la prueba viviente de que “lo chic y lo ejecutivo podían coexistir en paz”.
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