En Chile se acaban de exhumar los restos de Víctor Jara como parte de la investigación que busca juzgar, si bien tardíamente, a los torturadores y asesinos del músico. En España las autoridades competentes -habría que decir incompetentes- han dado un lamentable espectáculo al pasarse unas a otras la patata caliente de García Lorca sin querer hacerse cargo de una muerte igual de vil que la del chileno.
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