Antaño eran tradiciones los sacrificios humanos o los espectáculos romanos. Estas tradiciones las hemos suprimido de nuestras vidas y hoy las vemos como aficiones crueles, de comunidades primitivas y salvajes. Sin embargo, en nuestros pueblos se siguen sacrificando y torturando a los toros, año tras año, con la excusa de la tradición.
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