Es por todos sabido que muchos teatristas, ante un determinado espacio, por extraño que parezca, piensan: “Aquí se podría hacer teatro”. Yo creo que es lo que le ocurrió a Marco Vieyra cuando se topó con el trolebús que el gobierno japonés obsequió al del Distrito Federal y al que logró –tras gestiones, esfuerzos y mucho …
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