La sentencia del Tribunal Constitucional puede ser sí o no, y ambas entran dentro de su competencia. Nos podrá gustar más o menos, incluso podemos opinar que se equivoca, pero todo es normal, las instituciones funcionan, el edificio no cruje. Imaginemos, en cambio, que el TC cediera a las presiones a que se le está sometiendo…
Leer la nota en El País | No hay que presionar al Constitucional
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