Me siento tremendamente disgustado por el mal gusto del Ayuntamiento de Zaragoza, que pretende ceder la Torre del Agua, símbolo de la nueva Zaragoza (y que es un icono tal y como lo fue la Torre Eiffel en su época), a una caja de ahorros como la CAI, la cual prefiere tener oficinas en lugar de salvar uno de los iconos…
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