Con la anulación, ordenada el pasado miércoles por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), de los estatutos del Partido del Trabajo (PT) aprobados en su congreso nacional, y el desconocimiento de la actual dirigencia de ese instituto político, el máximo órgano de justicia electoral se coloca a sí mismo en nuevo nivel de descrédito, y ratifica…
Leer esta opinión en La Jornada | Editorial: TEPJF: deterioro y golpeteo político
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