Si algo ha quedado claro tras siete horas de cumbre televisada, auspiciada por Barack Obama, es que las diferencias entre demócratas y republicanos sobre la reforma sanitaria en Estados Unidos son irreconciliables. La cerrada oposición conservadora a un plan que consideran ruinoso e intervencionista, unida a la división de los demócratas -representantes y senadores-, mantiene pendiente de un hilo, un…
Leer la nota en El País | Promesas y realidades
Etiquetas: España


