Por todos es sabido el insomnio impuesto al que son sometidos muchos ciudadanos en toda la Península. Hay quien toma las calles como bar de copas, solo necesitan unas litronas, unas sillas de playa o en su defecto cualquier banco urbano y un coche tuneado con su consabido equipo de música de altos decibelios. A la música estridente …
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