Han pasado solo dos años. “Sesenta y seis escalones” no dejaba de repetir, una y otra vez, Marcelino Camacho junto a su inseparable compañera, Josefina. La salud de Marcelino comenzaba a renquear no solo por la edad sino por tantos años de cárcel y huelgas de hambre. El mero hecho de bajar a la calle le suponía un gran esfuerzo. Aquella fue mi …
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