En Nueva York llovía, un gran consuelo es refugiarse en el cine y los museos. La oferta cultural, enorme hace 40 años cuando estuve viviendo allí, aunque disminuida, sigue siendo todavía muy atractiva. Numerosas pequeñas exhibiciones –algunas bastante modestas– pueden verse a lo largo y lo ancho del museo Metropolitano: daría la impresión de que la crisis financiera ha alcanzado obviamente a la cultura. Una …
Leer esta opinión en La Jornada | Margo Glantz: Una semana en Nueva York
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