Quiero anticipar, para evitar equívocos, que no me gustaría morir viendo apagada la hoguera levantada por los indignados, los de España y los del mundo. Precisamente por ello, porque considero el fenómeno de los indignados como una nueva aurora justo en el momento en que el mundo se sumía en las sombras del pesimismo a escala universal, me atrevo -como contribución…
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