No creo en la astrología más que en la inmaculada concepción de María. Sin embargo, he decidido utilizar el horóscopo chino como hilo conductor para expresar mis deseos para el próximo año. Abandonamos el convulso año del conejo, el 2011, para asomarnos al inquietante año del dragón. Me gustaría interpretar esto como una metáfora premonitoria sobre nuestra actitud …
Leer la nota en El País | El año del dragón
Etiquetas: España



