El increíble caso de Ariel Castro y la casa de los horrores de Cleveland

Publicado el mayo 11, 2013 7:40 pm por with 2 comentarios

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Ariel_Castro_mugshotEl 7 de mayo de 2013 los vecinos de la Avenida Seymour en el West Side de Cleveland, Ohio, recibieron una noticia que les produjo al mismo tiempo alegría, indignación y sorpresa. La joven Amanda Berry, junto con Gina DeJesus, Michelle Knight y una niña de seis años, hija de Berry, lograron escapar del  prolongado cautiverio al que las sometió Ariel Castro, un puertorriqueño de 52 años quien, como en una novela de terror, convirtió su casa en centro privado de reclusión y tortura.

Michelle Knight desapareció sin dejar rastro en 2002, cuando tenía 20 años. Amanda Berry fue secuestrada por Castro en 2003 mientras caminaba hacia su casa en el mismo vecindario de su victimario.  Amanda era para ese momento una niña de 16 años, amiga de la hija de Ariel Castro. Su desaparición conmocionó a la comunidad predominantemente puertorriqueña, que durante semanas hizo vigilia esperando en vano alguna noticia de la niña.

Gina DeJesus fue secuestrada en 2004 en el mismo vecindario, a pocas calles de distancia de la primera desaparición. Contaba para ese momento con 14 años. Las tres jóvenes fueron abusadas y torturadas sistemáticamente por Castro sin que aparentemente nadie sospechara lo que ocurría en el interior de la que, desde ahora, se conoce como ”la casa de los horrores de Cleveland”.

La pequeña que fue liberada junto con las tres mujeres ha resultado ser, según lo ha confirmado el FBI, la hija de Amanda Berry, resultado de los abusos sexuales a los que fue sometida por Castro.

La fuga protagonizada por el grupo ha resultado ser tan elemental como heroica. En un descuido de Castro las mujeres lograron pedir auxilio a un vecino, Charles Ramsey, quien ayudó a Berry a romper la puerta de acceso a la casa y llamar a las autoridades. El secuestrador fue aprehendido por la policía cerca de la casa, pocos minutos después, en una tienda de comidas rápidas.

Ariel Castro, quien para la época de las desapariciones trabajaba como conductor de bus escolar, se enfrenta ahora ante la inminencia de una condena a la pena capital.

casa_ariel_castroLos detalles que salen a la luz pública sobre este caso son cada vez más escabrosos. Se sabe, por ejemplo, que Castro sometió a hambre y a terribles golpizas a Michelle Knight con el propósito de provocar que abortara al menos en cinco oportunidades. O que cuando nació la hija de Berry, ante las difíciles condiciones del parto, Castro amenazó a Knight con asesinarla si la bebé moría en el proceso. Knight le dio respiración boca a boca a la criatura, salvando su vida.

Lo que la opinión pública se pregunta insistentemente ahora es cómo fue posible que un hecho de semejante magnitud ocurriera en medio de un vecindario urbano, prácticamente a la “vista” de todo el mundo. Algunos vecinos reportan ahora haber escuchado golpes contra las paredes y gritos durante los años del terror. En dos ocasiones entre 2002 y 2013 la policía local tocó a las puertas de la casa de los horrores pero se retiro sin ingresar y sin siquiera sospechar la tragedia que en ese preciso momento se llevaba a cabo en su interior.

Esta increíble historia recuerda otros casos recientes: el austriaco Josef Fritzl, quien mantuvo secuestrada y abusada a su propia hija durante 24 años, entre 1984 y 2008; o el caso de Wolfgang Priklopil quien mantuvo secuestrada y abusada a Natascha Kampusch desde 1998 hasta 2006.

Qué pasa por la mente de personas como Castro o Fritzl o Priklopil que los lleva a cometer este tipo de actos aberrantes? En 2004 Castro escribió una carta, que las autoridades federales suponen sería el epílogo del suicidio que aquél estaría planeando para la época, donde se define a sí mismo como un “depredador sexual” y confiesa sus crímenes, llegando a justificarlos en el trauma que le produjo el abuso sexual y físico que le infligió su propia familia durante la niñez.

Para el doctor Keith Ablow, estos casos se explican en gran medida por traumas producidos desde la niñez, e incluso sostiene que los patrones sicológicos que los gobiernan pueden ser transferidos de una generación a otra.  Ablow sostiene que Castro “no nació como un depredador” y que el origen de sus trastornos sicológicos se encuentra en una estructura familiar disfuncional y en las características de la relación con la madre.

Qué hace a una mente criminal? Esa es una de las preguntas fundamentales de las ciencias forenses. Prácticamente todas las personas pueden alcanzar a tener pensamientos de tipo criminal en determinadas circunstancias de la vida pero eso no las convierte en criminales, porque la inmensa mayoría de las personas no llega a consumar esos pensamientos. Un sistema de frenos y autocontroles conscientes e inconscientes impiden que las personas “normales” consumen ideas que rayan en lo criminal. Las mentes criminales, sin embargo, pareciera que no tienen esos controles o ellos están seriamente distorsionados. Ese tipo de personas hace lo que le dictan sus impulsos sin un freno moral, sin pensar en las consecuencias que esto tiene sobre otras personas, sin importar el sufrimiento de otros y normalmente sin remordimientos.

Ariel Castro dio rienda suelta a su mentalidad criminal y convirtió su casa en la Avenida Seymor de Cleveland en la casa de los horrores. El juez del caso seguramente lo condenará a muerte, pero ni siquiera esa decisión podrá reparar el daño que Castro le ha hecho a cuatro vidas inocentes.

 

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© NoticiasABC.com con diversas fuentes de la prensa internacional.

2 responses to El increíble caso de Ariel Castro y la casa de los horrores de Cleveland

  1. Aterrado mayo 14th, 2013 at 2:59 pm

    Lo increible es que pudiera hacer esa monstruosidad durante mas de 10 años y nadoe se diera cuenta. Cuántos casos como este o peores pueden ocurrir bajo nuestras propias narices y no nos damos cuenta??

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  2. Tomás mayo 14th, 2013 at 2:56 pm

    Hasta la familia le dio la espalda y prefieren que se pudra en la cárcel

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